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Las experiencias de las mujeres de la Colonia galesa

'Tener una buena esposa y gozar de buena salud es lo que más valora un hombre.' Esther Emment, 1892

En 1882 se publicó un folleto que proporcionaba consejos y servía de guía a las mujeres de la Colonia galesa de la Patagonia. Se titulaba Traethodau ar Drevnusrwydd Teuluaidd (Ensayos sobre la organización familiar) e incluía ensayos de Eluned Morgan y la señora T. Williams, hermana de R. J. Berwyn, así como de Esther Emment. Según sus autoras, el objetivo era presentar la publicación a las mujeres de la Colonia galesa "con la esperanza de que fuese un sencillo manual que las ayudara a mantener la casa limpia y agradable, así como a pensar de manera reflexiva y pura" ('yn y gobaith y bydd vel math o law-lyvr diymhongar iddynt, i helpu cadw eu cartrevi yn llyvn a deniadol, a chadw eu syniadau yn veddylgar a llariaidd').

'Traethodau ar Drevnusrwydd Teuluaidd' gan Esther Emment ac Eluned Morgan (Y Wladva, 1892) [clawr, delwedd 1 o 23]

Los ensayos arrojan luz sobre el papel que la mujer desarrollaba en la sociedad galesa de la Patagonia de finales del siglo XIX. Es importante resaltar, no obstante, que la publicación no presenta un detallado retrato de la vida diaria de las mujeres de la Patagonia en aquel periodo, sino que más bien, sus autoras proporcionan el ideal al que las mujeres de la Patagonia deberían aspirar. Como se indica al principio del folleto, éste debería contemplarse como un "manual", como una serie de consejos e instrucciones que tratan, en su mayoría, sobre las tareas de las mujeres en el hogar.

Los contenidos de esta publicación expresan ideas semejantes a las que se solía encontrar en las páginas de la prensa galesa de finales del siglo XIX. Según sus autoras, la casa era, sin lugar a dudas, el medio natural de la mujer y así, concedían gran importancia a la familia y al papel desempeñado por la mujer en el hogar como buena madre y esposa obediente. Asimismo, consideraban fundamental conservar la vida religiosa y la moral, y enfatizaban la responsabilidad que tienen las mujeres de educar a los hijos de acuerdo con estos ideales.

El prefacio, de Esther Emment, incluye varios comentarios sobre dichos temas. Subraya la importancia de la planificación y el abastecimiento del hogar, así como de la alimentación y la cocina. En este contexto, la autora sugiere que la "economía doméstica" debería estar incluida en el programa escolar, con el fin de asegurar que las jóvenes sepan "dominar e incluso perfeccionar el arte de llevar una casa". El cuidado de los niños y asegurarse de que siempre vayan limpios y bien vestidos es otro de los temas vitales.

Mrs Ellen Jones, c. 1900

Otros aspectos importantes del ensayo son las tareas domésticas, la limpieza y la diligencia. En su ensayo titulado Trevnusrwydd Teuluaidd (Organización Familiar), Eluned Morgan comenta las responsabilidades que la esposa tiene en casa. Asimismo, describe detalladamente el contenido de cada habitación de la casa y cómo deberían estar amuebladas. Por ejemplo, en el dormitorio principal (ystafell wely oreu), sugiere el siguiente mobiliario: "Una cama de hiero con colchón de lana; una cómoda con cajones o un armario ropero; una mesa para el aseo y una mesita para poner encima el espejo, los cepillos y los peines; dos o tres sillas y unos cuadros en la pared" (Gwely haiarn a matras gwlan. Chest of drawers, neu wardrobe; bwrdd ymolch, a bwrdd bychan arall i ddodi y drych, a'r brwsiau a'r cribau, dwy neu dair cadair, ac ychydig ddarluniau ar y muriau).

A continuación, proporciona una lista de las tareas que se deben llevar a cabo diaria y semanalmente en el hogar, así como consejos para realizarlas lo mejor posible. Se apunta que algunas tareas deben realizarse en días concretos, como por ejemplo: el martes será el día para hacer la colada, el miércoles para hacer mantequilla y planchar y el sábado se reserva para limpiar la cocina … Son importantes también las faenas de las hijas en casa y se sugiere que sean responsables de algunas de ellas, como por ejemplo ordeñar, alimentar a los cerdos y las gallinas y ordenar la casa.

Aunque las autoras no dejan de afirmar que el hogar es el lugar natural de la mujer, aceptan que realicen otras actividades, como hacer mantequilla y ordeñar. No obstante, se considera ofensivo ver a una mujer trabajando en el campo. Según Eluned Morgan: "es preocupante el hecho que muchas mujeres de la Colonia se vean forzadas a desarrollar dichas labores, labores que no les corresponden. Si madres e hijas no tienen más remedio que trabajar en el campo, ¿cómo espera el padre encontrarse un hogar agradable y en orden?" (... govidus yw gorvod dyweyd vod llawer o verched y Wladva yn gorvod gwneud y gwaith yma... gwaith na pherthyn dim iddynt... Os rhaid i'r vam a'r merched vod ar y cae, pa vodd y mae y tad yn disgwyl cael cartrev clyd a threvnus?)

Fferm yng Nghwm Hyfryd, Chubut, Patagonia, 1893

A pesar de sus temores ante dicha situación, la realidad era que muchas madres e hijas no tenían más remedio que realizar dicho trabajo, agotador y exigente, por otro lado. Desde los primeros días de la Colonia, las mujeres tuvieron que afrontar unas durísimas condiciones de vida. En general, las primeras viviendas eran muy sencillas, con muy pocas comodidades e instalaciones. La mayoría de las casas tenían suelos de tierra, de modo que era muy difícil mantener limpio el interior. La comida y el agua se calentaban en fuegos de leña, y las mujeres solían recorrer grandes distancias para recoger madera y agua. Para colmo, debido a la escasez de dinero y comida, la carga de hacer cuadrar las cuentas y de mantener a la familia también recaía sobre las mujeres.

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